¿Cómo empezar mi huerta básica?

El cultivo en una huerta básica es una excelente manera de conectar con la naturaleza, cultivar tus propios alimentos y disfrutar de una alimentación más saludable. Si eres nuevo en la jardinería y estás interesado en comenzar tu propio huerto, este artículo te proporcionará un paso a paso detallado para comenzar. Desde la elección del lugar adecuado hasta la preparación del suelo, la siembra de las semillas y el cuidado de las plantas, te guiaremos a través de los fundamentos necesarios para establecer y mantener una huerta básica exitosa.

Con un poco de paciencia y dedicación, podrás cosechar tus propias verduras frescas y sabrosas en poco tiempo. ¡Así que manos a la obra y comencemos esta emocionante aventura en el mundo de la jardinería!

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Realizar un plan de cultivo

Para saber qué tipo de hortalizas y cuántos kilos necesitamos cada semana, hacemos una lista de las necesidades de nuestra familia de forma aproximada.

En segundo lugar veremos qué verduras funcionan mejor en nuestra zona y cuál es la época de siembra y de cosecha de cada una.

Los propietarios de los propios huertos nos pueden aconsejar e incluso los huertanos que puedan llevar más tiempo y nos toquen como vecinos.

En este caso, estamos hablando que es solo para autoconsumo no para vender.

Sí hay que tener unos TIPS claros a la hora de plantar:

  • Realizar rotación de hortalizas, es decir, ir plantando en distintos lugares incluso si son de la misma familia. Por ejemplo: el tomate, la berenjena y la patata pertenecen a la misma familia.
  • Plantar de forma intercalada distintas especies, por ejemplo hortalizas que necesitan guía con otras de baja altura como la coliflor.
  • Realizar siembra escalonada, para aquellas que vamos a necesitar de continuo como puede ser la lechuga, acelgas.
  • Las patatas, los ajos, la calabaza o la cebolla no van a necesitar esto porque se conservan bien durante tiempo.

Hacernos con unas herramientas

Cuando se trata de cultivar en una huerta básica, contar con las herramientas adecuadas es fundamental para facilitar las tareas de preparación del suelo y el mantenimiento de las plantas. Existen muchas herramientas especializadas disponibles en el mercado pero, para empezar, es recomendable tener al menos una pala, un rastrillo y una azada.

Recuerda que al elegir tus herramientas, es importante optar por aquellas de buena calidad, duraderas y cómodas de usar. También puedes considerar la opción de herramientas ergonómicas, diseñadas para reducir el esfuerzo y la tensión en tu cuerpo, especialmente si planeas pasar largos períodos trabajando en tu huerta.

Preparar el suelo con abono orgánico

Este puede ser “compost” o abono orgánico, humus de lombriz o estiércol de animales de corral.

El suelo se ha de preparar por lo menos un mes antes de la siembra.

La preparación del suelo consiste en dar vuelta la tierra y dejarla suelta y mullida. Así, las raíces podrán desarrollarse mejor y la planta tendrá muchos beneficios.

Se puede hacer una pequeña prueba cogiendo tierra con la mano y haciendo una pequeña bola, si se queda, pero sin estar compacta, felicidades, tu terreno está preparado.

Una vez tengamos el terreno preparado, hay que realizar las camas altas, que tendrán una altura de unos 40 – 50 cm sobre el nivel del suelo, dejando unos pasillos de 50cm entre ellas para poder movernos.

Al seguir estos consejos, estarás en el camino correcto hacia una huerta exitosa y abundante. Recuerda ser paciente y dedicar tiempo y atención a tus plantas, pues el proceso de crecimiento es fascinante y lleno de aprendizaje. Además, no hay sensación más satisfactoria que cosechar tus propias verduras y saborear el fruto de tu trabajo.

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